



Aquí sigo haciéndome la culta con mi visita al Prado... y no puedo dejar de comentar la exposición de Francis Bacon. Me impresionó especialmente por su ilimitada expresividad y su sangrienta crueldad; y la manera de tratar temas como la crucifixión, totalmente alejada a la religión. En sus pinturas puedes ver animales descuartizados colgando o bocas con vida propia gritando auxilio que pareciera que quisieran salir del cuadro. En fin, todo un descubrimiento no recomendable para religiosos practicantes, ni corazones sensibles a la agresividad visual. A mi me encanto, algo que me hizo reflexionar... Por unos instantes, me logro transportar a su mundo y creí comprenderle. Todo un artista que merece mi admiración.